Hay que tener fe
Imperator me dejó esta perla en los comentarios de la entrada anterior:
Puede haber momentos duros, puede haber períodos de estancamiento pero la nuestra es una historia de progreso y superación, reventando trabas una detrás de otra. Y tengo fe en que este planeta se nos quedará pequeño, y saldremos de él y llevaremos la antorcha de nuestros ideales a otros rincones del universo.
Sí. Sí y sí, rotundamente. Me encanta.
Intentar juzgar adecuadamente el presente nunca es sencillo porque nos falta perspectiva para ello. A fin de cuentas estamos inmersos en él. Pero me siento animado a dar a conocer mi personal ilusión acerca del futuro.
Yo tengo fe en que el ser humano conseguirá la sabiduría necesaria para encontrar su lugar en el universo sin necesidad de automutilarse, sin necesidad de sentirse esquizofrénico. Y que cuando lo haga podrá enfrentarse a cualquier pregunta o reto que venga porque tendrá todas sus facultades para hacerle frente. Porque habrá superado el reto de haber vencido sus propios fantasmas; tendrá la corona de laurel de haber sobrevivido a sí mismo.
Este es el legado que me gustaría dar a mis descendientes.
Puede haber momentos duros, puede haber períodos de estancamiento pero la nuestra es una historia de progreso y superación, reventando trabas una detrás de otra. Y tengo fe en que este planeta se nos quedará pequeño, y saldremos de él y llevaremos la antorcha de nuestros ideales a otros rincones del universo.
Sí. Sí y sí, rotundamente. Me encanta.
Intentar juzgar adecuadamente el presente nunca es sencillo porque nos falta perspectiva para ello. A fin de cuentas estamos inmersos en él. Pero me siento animado a dar a conocer mi personal ilusión acerca del futuro.
Yo tengo fe en que el ser humano conseguirá la sabiduría necesaria para encontrar su lugar en el universo sin necesidad de automutilarse, sin necesidad de sentirse esquizofrénico. Y que cuando lo haga podrá enfrentarse a cualquier pregunta o reto que venga porque tendrá todas sus facultades para hacerle frente. Porque habrá superado el reto de haber vencido sus propios fantasmas; tendrá la corona de laurel de haber sobrevivido a sí mismo.
Este es el legado que me gustaría dar a mis descendientes.